La flor Bena (Beflernax Nucifera) Capitulo 1

Reporte 5 del caso Beflernax. Este documento servirá como transcripción escrita de los hechos que fueron registrados en video, la fecha del 15 de noviembre a las 11:42 PM del mismo año en que se emite la declaración. 

Policía Ortiz: Se procede a tomar la declaración en vídeo de Lucía Verdugo , quien tiene como documentación: PRV12132020, a la fecha de hoy tiene 20 años. ¿Podría por favor confirmar si esta información es correcta, Lucía?


Lucía Verdugo: Es correcta.

Policía Ortiz: Muy bien, ahm... Lucía, ya hemos hablado un poco fuera de cámaras, pero todavía necesitamos una confirmación en video del caso que se ha estado exponiendo. Entiende cómo lo mencionamos antes, que cualquier cosa que decida compartir con nosotros le ayudará a tener un caso más sólido y esperamos de usted que solo diga la verdad, y nada más la verdad.

Lucía Verdugo: Si

Policía Ortiz: Bien, Lucía, entonces puede contar su versión de los hechos, tal cual me ha dicho antes fuera de cámara.

Lucía Verdugo: Bueno, como dije, vivo en la calle, no tengo ningún hogar, mi familia me abandonó desde que estaba chiquita y vivíamos dentro del carro de mi padre, se estacionaba en cualquier lugar y ahí dormíamos. Me he rebuscado la vida vendiendo cosas en la calle, ehm... También he trabajado buscando cosas, porque mi papá, que murió hace rato, solía llevarme de paseo en sus viajes a diferentes lugares del país y entonces yo... [Interrumpida por el policía Ortiz]

Policía Ortiz: ¿Qué hacía tu papá?

Lucía Verdugo: Él llevaba y traía a los que buscan y desentierran cosas del “pasado”. ¿Cómo se llamaban?

Policía Ortiz: Arqueólogos

Lucía Verdugo: Eso. Arqueólogos. También universitarios, mhm... También historiadores. Todos, todos le pedían que buscara cosas. Y ellos tenían un montón de cosas que traer y llevar, después de ver algunas reliquias, algunas prendas de vestir hechas a mano por tribus antiguas me empecé a interesar en aprender del pasado, de la historia, porque quería saber qué mecanismos en el mundo me trajeron a vivir una vida tan miserable y sola, porque luego veo pasando a gente de mi edad en carros lujosos y ropa bonita que combina. Siempre me pregunté si hubo algo que los hacía diferentes. Por eso, cuando llevábamos a los historiadores y a los arqueólogos en el carro de papá, hablaba con ellos todo el tiempo, como no asistía a clases, me puse a aprender con ellos de dinosaurios, de civilizaciones, de... De todo, para resumir. Ahí me di cuenta de que lo único que nos diferenciaba es que mis papás nacieron pobres, y salir de la pobreza no es fácil, puede que si tengo hijos, y mis hijos tengan hijos ellos tampoco tengan dinero. Así que seguí trabajando en la calle y desistí de mi interés en estudiar porque no tenía cómo pagar.

Policía Ortiz: Muy bien, entonces aparte de los trabajos en la calle vendiendo cosas y haciendo malabares, ¿Qué otro tipo de trabajos hacías?

Lucía Verdugo: Como ya tenía experiencia en historia y arqueología, porque mi papá me intentó explicar qué tipo de trabajo hacía y cómo se cuidaban los objetos que mandaban, algunas de ellas tenían orígenes ilegales, pero como él tampoco era una persona importante, si lo agarraban con material robado o de contrabando solo iba preso y nadie más saldría en problemas, eso pensaba la universidad. De vez en cuando los de la universidad me encontraban para pedirme que buscara algún objeto en algún lugar donde ellos no podían entrar por restricción. A veces eran lugares sagrados y protegidos, otras veces eran solo ir a recogerlos de contrabando en el puerto. Rara vez tenía que robarles de otra universidad o de otro lugar. Todo eso lo hacíamos mi papá y yo. Así que decidieron darme a mí un par de euros a ver si lo hacía ahora que él no estaba. Y era buena pasta. He estado reuniendo para quizás un terreno, ehm, un carro quizás, es más realista, la verdad, alguien de la calle no puede soñar con tener espacios en la sociedad, ¿No? Solo tengo permitido soñar con seguir sobreviviendo otro ratico [Lucía mira al suelo dispersa y se queda en silencio por 10 segundo]. Un día me llamaron los de la universidad cuando estaba ganándome el pan en la calle, me dijeron que debía buscar una flor que solo crecía en una zona protegida, y que la paga era muy buena.

Policía Ortiz: ¿Cuánto era lo que te ofrecieron?

Lucía Verdugo: Eran unos 1500 euros, para mí que vivo con apenas 150 euros al mes, a veces hasta 300 euros en meses muy buenos, era más dinero del que había escuchado. Así que tuve que aceptarlo, no pensé mucho en que quizás la cantidad era sinónimo de peligro [Empieza a mirar hacia arriba como intentando recordar]. Bueno, me dieron los artículos que usualmente me daban, un bolso de viaje, tenía linternas, comida para esa noche que estuviese por allá, vendajes, unas pinzotas... etc., pero lo importante era una botella de cristal, donde me dijeron que tenía que meter la flor. Era de noche, quizás las 8 de la noche, cuando me subí al carro para llegar al parque de las nuciferas. Me dejaron por la parte de atrás, por ahí no hay entradas; arrancaron de una vez para no levantar sospechas de nadie cerca, si es que había alguien, aunque yo no vi a nadie, ni guardias ni nada. Corté la reja con las pinzotas y pasé por ahí. Empecé a correr hacia adentro del bosque.

Policía Ortiz: ¿Ahí era donde estaba la flor?

Lucía Verdugo: No, aún no. Esa era la zona común del parque, era la zona restringida para el público donde estaban las cosas protegidas, como la flor, por ejemplo.

Policía Ortiz: ¿Podrías recordarme cómo se llamaba la flor?

Lucía Verdugo: ¿El nombre científico o el común?

Policía Ortiz: Los dos, por favor.

Lucía Verdugo: El nombre científico es Beflernax Nucifera. El nombre común es Flor Bena. Eso me dijeron los de la universidad.

Policía Ortiz: [Escribe en su cuaderno] Listo, puedes continuar.

Lucía Verdugo: Entonces, empecé a adentrarme en el bosque, el silencio era muy fuerte, sentía que la oscuridad era tangible de a momentos, porque me daba miedo tropezar con cosas. Aún no podía sacar la linterna, quizás había alguien cerca. Ni el viento soplaba por ahí. Escuché algunos búhos y grillos. Mientras más me adentraba en el bosque, mayor era el silencio que me rodeaba; era como si estuviesen asustados de que pasase por ahí. Empecé a mirar en el mapa ahora que si podía sacar la linterna, pensé que estaba perdida en ese momento, porque muchas cosas del mapa eran diferentes o quizás al revés de lo que veía. Llegué a pensar que el bosque quizás me estaba dando una oportunidad de regresar. No le hice caso. Como dicen por ahí, "No hacerle caso a las señales agresivas del habitad es el primer error de los parásitos, y de los humanos..."

Policía Ortiz: ¿De dónde es eso?

Lucía Verdugo: Lo decía Aday Sin, ella era una de las universitarias.

Policía Ortiz: Aday Sin era la rectora de la universidad.

Lucía Verdugo: Bueno, ella misma. Me la encontré algunas veces en los viajes. Me dijo que me podía dar una beca en su universidad después de terminar los estudios.

Policía Ortiz: ¿Por qué no lo aceptaste?

Lucía Verdugo: Porque cuando tienes el estómago vacío no sirve de nada tener la cabeza llena.

Policía Ortiz: Entiendo. Disculpa la pregunta, puedes continuar.

Lucía Verdugo: ¿Dónde iba? [Empieza a fruncir el seño, y se muerde la uña del dedo pulgar intentando recordar]

Policía Ortiz: No te diste cuenta de las señales.

Lucía Verdugo: Sí, eso. No me di cuenta de que el bosque me estaba dando una oportunidad de cambiar de dirección. Seguí caminando y mirando a los lados buscando cualquier cosa. Y vi muchos hongos azulitos con verde, Dolettus Fungus, había escuchado que lanzaban esporas psicoactivas y que podían drogar a la gente si pasabas cerca, además de que al parecer se esparcía igual a la sustancia del gas lacrimógeno, era la razón de que la zona estuviera restringida. Al menos eso le decían al público. Decidí sacar un trapo, empaparlo con agua con bicarbonato y caminar con eso en la boca.


Policía Ortiz: Muy lista, ¿cómo sabías que eso funcionaría?

Lucía Verdugo: Los policías suelen tirar gas lacrimógeno cada vez que pueden, en especial cuando hay protestas. Así que tuve que adaptarme para no morir en la calle.

Policía Ortiz: [Baja la mirada y se aclara la garganta. Silencio por 10 segundos] Entonces te pusiste un trapo...

Lucía Verdugo: Finalmente llegué hasta el centro del bosque, no parecía haber nada inusual al principio. Muchos arbustos, bastantes flores, algunas eran muy bonitas. Pero ninguna era la que me habían dibujado.

Así que seguí buscando quizás por unos 30 minutos, pero no encontraba nada, pensé que quizás no existía esa flor, y en efecto sí era una leyenda como me dijeron. Y me tiré al suelo mirando al cielo porque ya me había rendido. Cuando duermes fuera de la ciudad y sus luces, hay estrellas muy bonitas, hay cúmulos de estrellas que casi parecen estar al tacto de la mano. Como no había comido en todo el día y por el cansancio, pensé en dormir. Mientras me acomodaba, empecé a cerrar los ojos y moví mi cabeza hacia la izquierda, ahí me percaté de algo debajo de unos arbustos. Aunque casi no se veía nada por el espesor del arbusto, y no estaba segura de si era lo que pensé, quizás era una alucinación, me levanté con toda la fuerza de mi cuerpo, para poder ir corriendo y asegurarme de que era, arranqué algunas ramas, y me metí dentro del arbusto, ahí encontré... [Interrumpida por el policía]

Policía Ortiz: ¿La flor?

Lucía Verdugo: Una luz [Respondiendo a la pregunta del policía]. Una luz emanaba de un hueco en el suelo, esto no te lo había dicho, pero la flor no la encontré a simple vista. Al principio pensé que era muy pequeña, parecía quizás de un animal. Me metí en el hueco y me cubría hasta llegar al cuello, pero cuando me agaché me di cuenta de que era una especie de caverna subterránea. Empecé a caminar con la cabeza agachada y la linterna en mano, escuchaba un goteo, quizás agua atrapada desde la última vez que llovió. Cada vez sentía que se achicaba más la caverna, ¿ahí vi algo quizás mágico? ehm... Dentro había unos animales que nunca antes había visto en mis 20 años, me pusieron la piel de gallina [Se muerde la uña del dedo pulgar mientras mira la mesa y luego de un momento continúa]. Uno parecía una mosca a primera vista, pero cuando lo apunté con la linterna vi que reflejaba la luz, y su cola entraba y salía de la tierra, era como una especie de gusano con alas. También vi una rana que caminaba cabeza abajo y... [Interrumpida por el policía]

Policía Ortiz: ¿Cómo la niña del Exorcista?

Lucía Verdugo: Exactamente así, tenía algunas marcas raras en la panza y parecían la forma de algún otro animal, con ojos de reptil, como si fuese un camuflaje.  Mientras más me adentraba, empecé a escuchar un ruido, como cuando las hojas secas se rompen al pisarlas. El sonido venía de aún más profundo en la cueva, desde el centro. Ahí se me aceleró el corazón, sentía escalofríos y apenas podía mantener los pies estables para caminar, me dieron mareos y ganas de huir. Mis labios temblaban y yo... [Se muerde el dedo y se hace una herida pequeña con sangre; mira al suelo con una mirada perdida y de susto, empieza a hiperventilarse] y yo, vi el...

[El video se detiene]

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